Un reciente estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) asegura que, al aplicar la combinación adecuada de nutrientes, el cultivo produce más kilos de grano por cada milímetro de agua, lo que se traduce en mayores ingresos y rentabilidad, incluso en campañas en las que las precipitaciones son escasas. Asimismo, en años secos, la fertilización con fósforo puede aumentar los rendimientos de maíz hasta en un 34%. Se trata de información clave para la toma de decisiones agronómicas.